La villa y tierra del concejo de Grado ha sido y es un territorio de encrucijada por geografía y por historia.
Entre la montaña y el valle, el hermoso rio Cubia desciende cantarín por el concejo atravesándolo de sur a norte, desde las altas brañas de las parroquias oseras y montaraces meridicionales hasta las amplias y feraces vegas circundantes a la ajetreada villa de Grado, donde entrega sus aguas a un anchuroso río Nalón que serpentea al norte del concejo a modo de limite administrativo.
Entre lo rural y lo urbano, las gentes mosconas que así son llamados los de Grado sin que sepa muy bien porqué pueden disfrutar de una alta gama de equipamientos y servicios propios y de los más especializados de la inmediata Área Metropolitana Central de Asturias, sin verse obligados a renunciar a una vida tranquila y sosegada, al permanente contacto con la naturaleza, y a participar de una cultura que todavía mantiene vivas tradiciones, asturianía y una intensa vida social.
Un concejo abierto, por lo demás, a las innovaciones, a los nuevos visitantes y a residentes, y a todos aquellos que quieren participar del deseo de vivir y de disfrutar de la calidad de vida que la villa y tierra de Grado ofrecen generosamente.